Hoy queremos hablarles de la familia de Doña Agustina Ortiz de Rosas de Mansilla, la hermana del Restaurador Juan Manuel de Rosas, hija a su vez de Agustina López de Osornio de Ortiz de Rosas, madre del restaurador y de una feroz influencia sobre él.
¿De toda la familia? ¿De quiénes estamos hablando?
La familia Mansilla Rosas nos regaló dos escritores: Eduarda Mansilla y Lucio V. Mansilla. Ambos hijos de Agustina Ortiz de Rosas de Mansilla. Hermana del Restaurador Juan Manuel. Una familia donde las mujeres tenían el comando de la casa, la disciplina de los hijos y muchas veces la capacidad y el coraje de participar de la vida política y pública. Digamos que no era lo más usual.
Un ejemplo de este estilo de mujeres son Encarnación Ezcurra y Manuelita Rosas, esposa e hija del Restaurador Juan Manuel de Rosas. Y ni que hablar de la temida y respetada madre de juan Manuel: Agustina López Osornio, quien además de juan Manuel tuvo una hija también llamada Agustina, la belleza federal, madre de los Mansilla. Tal era la importancia de las mujeres en esa familia que el cetro de la Niña de Palermo, como la llamaban a Manuelita Rosas, no fue ocupado por ninguna mujer de otras familias gobernantes.
Sobre todo, nos llama la atención Eduarda Mansilla, que nunca temió a los unitarios ni a los fantasmas de su niñez, opuestamente construyó personajes como Lucía Miranda, casi una heroína.
Entre mayo y julio de 1860 Eduarda Mansilla publicó la novela Lucía Miranda en folletín en el periódico La tribuna de la ciudad de Buenos Aires bajo el seudónimo Daniel. Veintidós años después, ya como escritora consagrada y mujer madura, Eduarda Mansilla publicó nuevamente la obra con el subtítulo de Novela histórica esta vez sin seudónimo y firmada por Eduarda Mansilla de García. Desde 1882, la obra se reeditó sólo una vez en 1933.
Siguiendo el mítico episodio de Ruy Díaz de Guzmán, llega a las Indias con la expedición de Sebastián Gaboto, desarma las argucias de un hechicero timbú y enfrenta la muerte con ánimo inquebrantable. La obra tiene tres partes, todas relacionadas por historias de amor entrelazadas que se desplazan de España a Italia, y de Europa a América. La tercera parte del libro, que es la que tiene lugar en el Río de la Plata y plantea la relación entre timbues y españoles en la costa del Plata y la trágica consecuencia de la falta de comunicación entre razas. Pero infaltable la delicada exaltación del carácter femenino.
O el personaje de Micaela, la madre de Pablo o la vida en las pampas escrita en francés y con el seudónimo de Daniel, personaje que se marcha sola a Buenos Aires para pedir justicia y evitar que el único de sus hijos que ha sobrevivido a las guerras civiles sea, también, ejecutado.
No es casual tampoco que, en El médico de San Luis, su primera novela publicada en 1860, incluya una verdadera proclama a favor de la “autoridad maternal” de la que era descendiente.
Eduarda Mansilla, criolla y cosmopolita, como su hermano Lucio, pudo sentirse tan cómoda en los campos de Buenos Aires como en los salones neo imperiales de París, y logró escribir, desde una novela de costumbres, con un lenguaje coloquial (El médico de San Luis), hasta una novela rural argentina en un francés impecable (Pablo, o la vida en las pampas) para que los franceses (y con ellos todos los europeos) comprendieran que la “barbarie” no era privativa de la América del Sur, sino de la condición humana, también en el Viejo Mundo.
Eduarda estaba casada con Don Manuel Rafael García Aguirre, destacado jurista y diplomático argentino, que se carteaba con nuestro querido Juan María Gutiérrez (la Biblioteca del Congreso de la Nación posee la biblioteca y archivo epistolario personal), el suegro de Eduarda era el diplomático Manuel José García, quién era un leal opositor de Rosas pese al parentesco de su mujer Doña Manuela Aguirre, con los Ortiz de Rozas. La prensa saludó el evento con el pomposo título de "la unión de Romeo y Julieta".
Pero la muerte todo lo iguala como dice Jorge Manrique en sus coplas, y por expreso pedido de sus padres al morir Don Juan Manuel de Rosas, en 1877, unieron para siempre los apellidos paterno y materno mediante un guion, conformando la familia hoy apellidada García-Mansilla, como un símbolo de la necesaria hermandad entre los argentinos. Son los únicos descendientes de la escritora en la actualidad.
Acompañando a su marido, Eduarda, recorrió las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, lo que le permitió conocer la idiosincrasia de cada país, pero fundamentalmente formar parte de un mundo de elevado nivel intelectual y artístico, vincularse con el mundo diplomático en el que se desenvolvió con la naturalidad y así crecer como artista.
Su familia, frecuentó y fue amiga dilecta de grandes hombres. En Estados Unidos, de los presidentes, Abraham Lincoln y el general Ulysses Grant, quien le obsequió su retrato grabado del poeta Longfellow, y ya consagrada en el mundo de las letras llegó a Europa, por segunda vez, y durante ocho años su salón brilló con la presencia de Víctor Hugo y Alejandro Dumas, entre muchos otros.
Eduarda transitó por la corte de Napoleón III y su mujer Eugenia de Montijo, amiga de su suegro el general Lucio Norberto Mansilla, por quien conoció al Emperador. Tal era el ámbito en que desarrollaba su vida diplomática.
Francisco José de Austria y su mujer la dulce Sissi (nacida Isabel de Baviera), los recibieron con afecto en la rígida corte de los Habsburgos. Una vida soñada.
Pero Eduarda con su nombre masculino, era consciente que el medio tanto literario como diplomático en el que luchaba por imponerse, estaba destinado a los hombres. Apoyada por su marido, empleó sus medios económicos, para publicar su creación literaria y lograr el reconocimiento público de sus obras y que la crítica la consagre.
En síntesis, fue una de las pocas escritoras argentinas del siglo XIX que tuvo la posibilidad y el privilegio de publicar sus trabajos. Y una iniciadora en la diplomacia argentina.
Su novela en francés titulada: Pablo ou la vie dans les pampas (Pablo o la vida en las Pampas), fue originariamente editada como folletín en la revista L’artiste, como le ocurrió por ejemplo a Balzac y otros grandes escritores. La obra fue elogiada por Víctor Hugo quien le escribe este elogio: "Su libro me ha cautivado. Usted me ha mostrado un mundo desconocido. Escribe una excelente lengua francesa, y resulta de profundo interés ver su pensamiento americano traducirse en nuestro lenguaje europeo. Hay en su novela un drama y un paisaje: el paisaje es grandioso, el drama es conmovedor, se lo agradezco señora, y rindo a sus pies mis homenajes”.
Gracias a éstas y otras muchas mujeres intelectuales que, con su virtud emancipadora e intelectual, lograron que la visión femenina sea importante e interese a la opinión pública. En ese sentido el periódico La ilustración argentina daría unos pasos adelante publicando unas estrofas un poquito lisonjeras por no decir cursis.
“Emancípate orgullosa,
Manifiesta tu poder;
Y verán que la mujer
No es esclava sino Diosa.”
Secretos en la Reservada: Programa realizado con material bibliográfico de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Secretos en la Reservada es un programa cultural que se emite por la radio de la Biblioteca del Congreso -www.bcnradio.com.ar-
Guión e investigaciones: María Julia Rillo
Voces: Silvana Castro y Azat Ambartsoumian
Fuentes Bibliográficas:
- Chikiar Bauer, Irene. (2013). Eduarda Mansilla; entre-ellos; una escritora argentina del siglo XIX. Buenos Aires, Biblos. Colocación BCN: 160453
- Mansilla de García, Eduarda. (2011). Cuentos. Buenos Aires, Corregidor Colocación BCN: 150855
- Mansilla de García, Eduarda. (1962). El médico de San Luis. Buenos Aires, Eudeba. Colocación BCN: 103458
- Mansilla de García, Eduarda. (2007). Pablo o la vida en las pampas. Buenos Aires, Biblioteca Nacional. Colocación BCN: 142118 (13)

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