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Esteban Echeverría, sus obras y valor

Uno de los tesoros que posee la Biblioteca del Congreso de la Nación es el Epistolario Gutiérrez y como hemos dicho muchas veces, cada carta del epistolario Gutiérrez nos abre una puerta a la historia, a la literatura y a entender un poco más los procesos políticos y culturales de nuestra formación como país. Recordemos que el epistolario Gutiérrez está compuesto por más de 4000 cartas y recorren el período de vida de Juan María Gutiérrez desde 1809 hasta 1878.
Uno de los amigos epistolares de Gutiérrez fue José Andrés Esteban Echeverría Espinoza, para nosotros: Esteban Echeverría el poeta romántico argentino.
Elegimos una carta que Esteban Echeverría le mando a Juan Maria Gutiérrez, fechada el 3 de abril de 1843 desde Montevideo, un fragmento que nos interesa:
“...He concluido la segunda parte del Ángel Caído. Tendrá como 1500 versos. Mis ideas, trabajando, se han extendido tanto que creo  que el poema será indefinido como el Don Juan de Byron. En la segunda parte he entrado de lleno en el fondo de nuestra sociabilidad y todo el poema no saldrá de ella. Representa o más bien bosqueja un gran baile nuestro, en el cual aparecen  las principales figuras del poema. Los sucesos políticos marchan, a mi ver, a un desenlace rápido sin que por esto haya nada muy importante que comunicarle. Mande y no se olvide de su amigo siempre. -termina así la carta Esteban Echeverría-
Echeverria escribió en la capital uruguaya, donde estaba exiliado, tres largos poemas: La Guitarra; El Ángel Caído, que termina en 1846 -es el que menciona en la carta- y El Avellaneda, que data de 1849. Sabemos que Echeverría adoraba la guitarra; se recreaba tocándola.
En El Ángel Caído, continuación de La Guitarra, se propuso desarrollar y describir un vasto cuadro épico, en él, Echeverría describe su mirada sobre el  hombre, le canta a la patria en virtud del triunfo de los ideales de Mayo. Recordemos que Esteban Echeverría formó parte de la generación del 37 de la que fue protagonista y líder. Una generación de hombres como Alberdi, Gutiérrez, Vicente Fidel López,  Florencio Varela y  Marcos Sastre que prestó generosamente su librería para reunirse y crear el famoso Salón literario, lugar de tertulia, donde hubo discursos inaugurales que marcarían el rol a ocupar en la historia cultural de nuestro país.
En esta oportunidad nos detendremos con el poema El Avellaneda. Es importante saber quien fue Marco Manuel Avellaneda así nos damos cuenta por qué Esteban Echeverría lo pondera. La elección del personaje se encuentra atravesada por una visión del romanticismo heroico plenamente reflejado en la obra.
En las afueras del pueblo salteño de Metán y -según la tradición- debajo de un árbol frondoso, se consumó el episodio sumamente sangriento de las guerras civiles en esta parte del país. Fue el degüello del doctor Marco Manuel de Avellaneda, a quien había conocido Gutiérrez en la Universidad de Buenos Aires, drama que -unido a la muerte de Lavalle en Jujuy, cinco días después- cerró el breve y azaroso ciclo de la Liga del Norte contra Rosas.
El contexto es conocido: En 1840, bajo el liderazgo de Avellaneda, joven de 27 años por entonces, cinco provincias argentinas -Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja- se alzaron contra el jefe de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas. Querían derrocarlo como paso previo a la organización del país.  Avellaneda fue derrotado.
Marco Avellaneda fue conducido por su custodio Sandoval, amarrado hasta el campamento de Metán, el 3 de octubre de 1841. El traidor Sandoval venía montado en el caballo de su prisionero, a quien había arrebatado las espuelas, la gorra y el poncho. Oribe -Aliado uruguayo  de Rosas- lo "recibió gozoso" en Montevideo y mandó al coronel Mariano Maza que se encargase de los presos. Cuenta la historia  que Avellaneda estaba  descalzo y "envuelto en una frazada de picote". Maza lo hizo subir en su galera para interrogarlo. A las preguntas que le hizo, el ex gobernador delegado de Tucumán contestaba "con entereza y moderación".
Seis soldados con sus cuchillos en mano les cortaron la cabeza estando de pie; a Avellaneda, al  coronel José María Vilela, al comandante Lucio Casas, al sargento mayor Gabriel Suárez, al capitán José Espejo y al teniente primero Leonardo Souza, los cuerpos cayeron, pero la leyenda romántica dice que el de Avellaneda, con la cabeza completamente separada: se afirmó en las manos, cayó y por largo rato estuvo como quien anda a gatas -que por cierto es bastante escalofriante-.
Mientras tanto, la cabeza separada de Marco Manuel Avellaneda que estaba clavada en una pica, cual trofeo, fue desclavada por Fortunata García y escondida según versiones, en diferentes iglesias de buenos Aires. Lo único que se conserva es esa cabeza en la recoleta. La historia lo recuerda como el mártir de Metán.
Recordemos que Echeverría era antirrosista y adorador del ideario de mayo. Desde allí partimos. Su ideal parecía inclinarse hacia un modelo de república basado en principios de justicia social.
Para Echeverría, como para la generación del 37, era fundamental desarrollar un sentimiento nacional, pensaba que cuando esto se materializara en el Río de la Plata terminarían las turbulencias sociales y políticas del pasado y se daría comienzo a la configuración de un sistema político estable y eficiente. 
Es el mismo Echeverría que escribió La Cautiva, aquel poema de creación exclusiva con nueve partes, cada una de ellas está encabezada con un epígrafe y luego contiene un epílogo. En total son 2134 versos. La primera edición del poema es de 1837 incluido en el libro Rimas, editado por la Imprenta Argentina-  en 1874 aparecieron las Obras completas de Esteban Echeverría con prólogo y notas de Nuestro querido Juan María Gutiérrez, en cinco tomos editados por la editorial Casavalle en Buenos Aires.

Era la tarde, y la hora 
en que el sol la cresta dora
de los andes. el desierto
inconmensurable, abierto 
y misterioso a sus pies
se extiende , triste el semblante, 
solitario y taciturno
como el mar, cuando un instante 
el crepusculo nocturno,
pone rienda a su altivez.


No podíamos dejar de decir estos primeros versos. Cuando el régimen de Rosas fue despojado del poder en 1852, Echeverría ya no estaba presente para ser testigo de la caída de un gobierno que él y sus amigos literarios habían ansiado durante tanto tiempo desde sus diferentes lugares de exilio. Había muerto un año antes, sus últimos años marcados por una profunda decepción interna, enfermedad, penurias y tristeza. 
La consolidación de la reunificación nacional argentina estuvo impregnada de los principios e ideales perseguidos por los exponentes de la generación del 37, durante 3 décadas. Sin embargo, el legado de Echeverría, o dicho de otra manera, el lugar simbólico que ocuparía en el nuevo contexto político de la nación tardaría un poco en recibir el reconocimiento. Pero aquí estamos nosotros para recordarlo.



El tiempo, pasa… Después de todo es la definición de sí mismo, pero nos volveremos a encontrar -si ustedes nos dan un lugarcito donde su corazón anhele-.

Secretos en la Reservada: Programa realizado con material bibliográfico de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Secretos en la Reservada es un programa cultural que se emite por la radio de la Biblioteca del Congreso -www.bcnradio.com.ar-
Guión e investigaciones: María Julia Rillo
Voces: Silvana Castro y Azat Ambartsoumian

Fuentes Bibliográficas:

Doctrina política de la Asociación de Mayo. Buenos Aires, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, 1939. Ubicación: 58854 ¦ 7580

Echeverría, Esteban, 1805-1851. Dogma socialista. Buenos Aires, La Cultura Argentina, 1915. Ubicación: C.R. 160 ¦ 4858

Echeverría, Esteban, 1805-1851. El ensayo romántico. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1967. Ubicación: S.I.J. B 1940 ¦ B. 6629

Echeverría, Esteban, 1805-1851. Gutiérrez, Juan María, 1809-1878 , comp. Obras completas de Esteban Echeverría / compilación y biografía por Juan Mª. Gutiérrez ; precedidas por estudios sobre La visión política e histórica de Echeverría por José P. Barreiro ; La vocación poética por Eduardo Joubin Colombres. Buenos Aires : Ediciones Antonio Zamora, 1951

Echeverría, Esteban, 1805-1851. Reflexiones sobre la organización económica de la Argentina. Buenos Aires, Raigal, 1953. Ubicación: B. 20164

Gallo, Klaus, 1961- , pról. Echeverría, Esteban, 1805-1851. El pensamiento de Esteban Echeverría. Buenos Aires, El Ateneo, 2009. Ubicación: 140768

Ghirardi, Olsen Antonio, 1924- La generación del '37 en el Río de la Plata. Córdoba, 2004. Ubicación: 128886

Ghirardi, Olsen Antonio. Alberdi y la generación del '37. (En: CUADERNOS de historia [de la] Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Córdoba nº 6 (1996) p. 37-67). Ubicación: H. 5829

Gutiérrez, Juan María, 1809-1878. Estudios biográficos y críticos sobre algunos poetas sud-americanos. Buenos Aires, Impr. del Siglo, 1865. Ubicación: B.G. 304

Gutiérrez, Juan María, 1809-1878. Sobre las rimas de Echeverría. Buenos Aires, Instituto de Literatura Argentina "Ricardo Rojas", 1960.Ubicación: B. 6845

Horas, Plácido Alberto, 1916-1990. Esteban Echeverría y la filosofía política de la generación de 1837. San Luis, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Ciencias de la Educación, 1950. Ubicación: 124883

Katra, William H. La generación de 1837. Buenos Aires, Emecé, 2000. Ubicación: 101869

Varela Domínguez de Ghioldi, Delfina, 1895-1985. La generación argentina del 37. Buenos Aires, Ediciones Populares Argentinas, 1956. Ubicación: 77508

Weinberg, Félix, 1927-2007. El salón literario. Buenos Aires, Hachette, 1958. Ubicación: 46584

Weinberg, Félix, 1927-2007. Esteban Echeverría ideólogo de la segunda revolución. Buenos Aires, Taurus, 2006. Ubicación: 135375

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